Pensamiento positivo para comenzar el año

POSITIVO

Durante los primeros días del año, mucha gente tiene la costumbre de hacer balance del año anterior y enfrascarse en los famosos “Propósitos de Año Nuevo”, en los que pensamos en nuevos objetivos, retos o sueños que deseamos cumplir en nuestras vidas. Desde aquí os proponemos fijar la atención en un detalle muy importante que va a influir en todo lo demás: nuestro pensamiento. ¿Qué tal si empezamos el año con el propósito de trabajar el pensamiento positivo?

En estos tiempos que corren, con las exigencias de una sociedad rápidamente cambiante y cada vez más alejada de nuestros ritmos y anhelos naturales, no siempre es fácil mantener el buen humor y mucho menos lograr el escurridizo concepto de “ser feliz”.  A veces la vida nos depara etapas y circunstancias desagradables por las que vamos pasando cíclicamente y esto afecta negativamente a nuestro ánimo.

Ante situaciones adversas, una actitud que nos puede ayudar es intentar hacer el menor caso posible a los problemas y en su lugar enfocarnos en las soluciones, para permitir que el malestar pase rápido y que no nos influya o lo haga lo menos posible. Si interpretamos los obstáculos y problemas que van surgiendo en nuestra vida bajo este nuevo enfoque, podemos verlos solamente como peldaños en nuestro crecimiento personal, para lograr ascender a un mayor nivel de comprensión y sabiduría, y no como zancadillas del destino.  Sentirse bien con uno mismo es esencial para la salud tanto física como mental, sin embargo,  esto no implica que debamos dejar de intentar mejorar en las distintas facetas personales que creamos conveniente,  pero siempre desde una perspectiva optimista de mejora continua, no de insatisfacción por lo que somos.

Actitud, expectativas y creencias

La clave del pensamiento positivo es la actitud personal y esta actitud está determinada por nuestras expectativas.  La buena noticia es que podemos cambiar nuestras propias expectativas, ya que están determinadas por nuestras creencias.  En general, la educación estandarizada, los medios de comunicación masivos, la falta de tiempo, etc, no permiten habitualmente un conocimiento profundo de nosotros mismos, por lo que tendemos a tener creencias limitantes sobre nosotros o nuestras capacidades. Quizá nunca te hayas atrevido a aprender o hacer algo que consideras difícil, por la creencia limitante de que no vas a ser capaz de llevarlo a cabo. Evidentemente, en estos casos se cumple nuestra “autoprofecía”, ya que ni siquiera lo intentamos.

Las expectativas positivas se traducen en actitudes mentales positivas. Así, tan simple. De modo que la conclusión evidente es que debemos intentar cambiar aquellas creencias que nos limitan, tener expectativas positivas y llevar a cabo nuestras tareas con nuestra mejor actitud para lograr que, sea cual sea el resultado, nuestra actitud es la correcta y tendrá efectos positivos sobre nuestro estado mental, al repercutir positivamente en nuestro estado anímico…y si algo no funciona, analizaremos la situación sin victimismos, cambiaremos lo que haya que mejorar y lo volveremos a intentar sin decaer.

El optimismo, para algunos afortunados puede ser algo innato, pero para la mayoría de nosotros es una tarea que hay que trabajar a diario.

Algunos trucos para el optimismo

Distintos descubrimientos de la ciencia nos indican la estrecha relación entre la “actitud corporal” y nuestra actitud mental. Una influye en la otra de forma inequívoca. Un truco fácil y simple para mejorar nuestro ánimo, cuando las cosas se ponen difíciles es simplemente sonreír. Al activar los distintos músculos implicados en la sonrisa, el cerebro interpreta que estamos contentos, activando una cascada de reacciones químicas que conllevan la activación de los circuitos relacionados con el placer, como una mayor secreción de serotonina.

Otra forma de lograr mayor optimismo a través de una mente más serena y equilibrada es mediante la práctica de técnicas ancestrales ampliamente probadas, como son la meditación tradicional, el yoga o el taichi, o también con algunas técnicas modernas como el mindfulness.

En cualquier caso, como cada persona es un mundo aparte, debemos explorarnos y autoconocernos para lograr saber qué necesitamos y cómo podemos conseguirlo, ya que lo que funciona bien en una persona, puede no hacerlo en otra…ánimo y a conocerse a uno mismo, ya que esta debería ser la tarea principal de nuestras vidas.

 

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About the author
Hola! me llamo Elsa y soy bióloga especialista en Bioquímica y Biología Molecular. Me gusta caminar por la Tierra como lo haría por el vientre de mi madre, con infinito respeto y amor. Soy una apasionada de la fitoterapia y aromaterapia, la bioconstrucción, la agricultura ecológica, las energías renovables y los movimientos sociales que luchan por un mundo más justo. Intento vivir una vida más sostenible mientras sueño con la autosuficiencia alimentaria y energética, aunque soy consciente de que mi huella aún es grande. Actualmente compatibilizo mi labor en Opción Bio con mi pasión por la salud y la cosmética ecológica en Alter Eco (www.altereco.es) Podéis contactar conmigo aquí: elsa@opcionbio.es

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