Vivir Biocultura

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Hace muchos años, recordemos que la feria de Biocultura celebrará el próximo año su 30 cumpleaños, esta reunión de asociaciones, artesanos, productores y distribuidores de productos y servicios ecológicos y relacionados con la vida natural y el consumo responsable, se celebraba en la casa de campo de Madrid. Por entonces yo era muy jovencita y acudía llena de emoción cada otoño a deleitarme y sorprenderme en cada uno de los stands o conferencias: alimentos saludables, preciosas piezas artesanas, filosofías diferentes, etc.

Stand de panes artesanos ecológicos

Las cosas entonces eran muy distintas, aún no era algo frecuente hablar de productos ecológicos y no eran vox populi las claras diferencias entre un producto ecológico y sostenible y uno proveniente de la industria convencional. No eran, ni por asomo, tantísimas las hectáreas destinadas en suelo español al cultivo de productos ecológicos, ni las empresas locales dedicadas a la fabricación de cosmética ecológica y artesana ni de otros artículos ecológicos. Afortunadamente y en medio de una crisis económica, social y de valores las cosas en este sector siguen creciendo en posibilidades y en seguidores.

Aquél era un espacio donde encontrarse con todas esas opciones diferentes, sanas y respetuosas, que te hacían salir llena de energía positiva y pensando cómo era posible que aquéllo no fuera lo normal, lo que todo el mundo reclamara en pro de una vida más saludable y placentera y la conservación necesaria de nuestro entorno.. terapias alternativas a la medicina convencional (¡por entonces los masajes eran gratuitos!), tan integradoras, holísticas y personales, a las que a las que a veces se sumó alguna opción demasiado esotérica para los raciocinios más científicos… esos sonidos y vibraciones que armonizaban tu estado de ánimo y te elevaban a otra atmósfera y te recordaban que estabas allí, entre gente que siendo tan diversa y única, compartían rasgos comunes en su aspecto, en su vestir colorido, cómodo y natural, en su forma de sonreír y dialogar, de concebir la maternidad, de entender la alimentación, la relación con los demás seres vivos, la educación, en definitiva, la forma de vivir y de relacionarse.

Tal vez, en la actualidad eche de menos asociaciones y revistas que siempre estuvieron presentes y algunos stand que eran incondicionales, pero emergen con fuerza otras temáticas como las formas de bioconstrucción, tan necesarias y lógicas y productos y conferencias sobre ropa ecológica (antes más ausentes).

Para un corazón verde, Biocultura es un espacio de encuentro inevitable, que además de su función comercial y compra-venta, va mucho más allá y uno sale siempre más reverdecido y más biofílico, si cabe, y con más ilusión en un mundo necesariamente más bio y sensato.

¿Y tú?, ¿cómo vives biocultura?

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About the author
Soy bióloga y educadora ambiental. La naturaleza es mi inspiración y mi vocación. Transmitir sus valores e inculcar su respeto para mí es una prioridad. Vivir de una manera más sana, natural, y sostenible es uno de mis principios. Me encanta escribir y combino mi trabajo en edición de textos con este bioespacio web creado con tanta pasión. vfd13@hotmail.com

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