Cubiertas ajardinadas: la mejor apuesta

Tejado verde en Lauterbrunnen

Cuando apostamos por algo siempre caben dos posibilidades, ganar o perder, sin embargo la apuesta por los tejados o azoteas verdes sólo admite una opción: todos ganan.

Ganamos en biodiversidad, ya que al aumentar la superficie y especies vegetales ampliamos la fauna asociada, especialmente pájaros e insectos beneficiosos que les servirán de alimento evitando la propagación de otro tipo de insectos más adaptados y proclives a generar plagas. Ganamos en ahorro energético, pues al aumentar el aislamiento térmico, disminuye significativamente la necesidad de climatización de los edificios. Además, nos permiten recuperar las aguas de lluvia, mejorar la calidad del aire, disminuir la contaminación acústica y evitar el sobrecalentamiento de las ciudades.

Veamos más detalladamente algunas de las ventajas más importantes:

AIRE: disminución de la contaminación

Los techos verdes contribuyen a la reducción del número de partículas contaminantes del aire, no sólo a través de las propias plantas, sino también a través de su absorción en el sustrato donde crecen.

Todo el mundo sabe que las plantas reducen el dióxido de carbono en la atmósfera y producen oxígeno, pero lo que no todos saben es que los techos verdes pueden reducir la cantidad de metales pesados, partículas en suspensión, compuestos orgánicos volátiles y disminuir la producción de ozono, logrando mejorar la calidad del aire de las ciudades. Además, los nitratos y otros materiales peligrosos en el aire y la lluvia se depositan en el medio de cultivo.

AGUA: recuperación del ciclo natural del agua

Los tejados o azoteas verdes permiten retener una cantidad importante de las aguas de lluvia evitando que se pierda por los sistemas de alcantarillado de las ciudades. De esta forma cuando llueve, una parte será aprovechada por la vegetación y entre un  50% y un 60% regresará a la atmósfera mediante un proceso de evapotranspiración. El resto del agua también se puede aprovechar si se adapta un sistema de almacenamiento para poder reutilizarla.

RUIDO: reducción de la contaminación acústica

Según un estudio de la Comisión Europea, las cubiertas verdes en tejados y fachadas pueden ayudar a una significativa reducción de ruido en entornos urbanos debido a que los sustratos absorben las ondas sonoras de manera eficaz. Según la Asociación Española de Cubiertas Verdes, mejoran el aislamiento acústico hasta 8 dB y reducen la reflexión del sonido hasta en 3 dB.

AHORRO ENERGÉTICO: aislamiento térmico

Un techo verde no sólo actúa como una barrera de aislamiento. En verano, la combinación de procesos de fotosíntesis y evapotranspiración de las plantas reducen la cantidad de energía solar absorbida por la membrana del techo, lo que conduce a reducir la temperatura del edificio.

En invierno,  los techos verdes pueden ayudar a reducir la pérdida de calor de los edificios, aunque es difícil ofrecer cifras exactas porque su eficiencia como barreras térmicas depende de la cantidad de agua contenida en el sistema. Sin embargo, está demostrado que la actividad radicular de las plantas, las capas de aire y la totalidad del sistema tiene capacidad de crear calor y proporcionar una membrana aislante.

AHORRO ECONÓMICO: protección de la impermeabilización

Aunque inicialmente instalar este sistema puede resultar más caro que una cubierta convencional, a largo plazo podemos ahorrarnos mucho dinero debido a que las cubiertas verdes incrementan la vida de la impermeabilización. La capa de vegetación amortigua el estrés de temperatura durante el verano y el invierno (35° C durante el año), y las diferencias de temperatura entre el día y la noche (15° C durante 24 horas), además de proteger contra agresiones físicas como viento, granizo, etc. También alarga la vida de los materiales, al proteger de la radiación UVA que acelera el envejecimiento y fatiga del material, reducción de la elasticidad, formación de grietas y finalmente fugas.

Nuevos espacios verdes urbanos para la comunidad

Con todos estos argumentos sólo cabe preguntarse por qué no se incluye esta solución en la legislación de los planes urbanísticos. Fomentando la instalación de estos sistemas en nuevas edificaciones se podría conseguir ciudades más silenciosas, menos contaminadas y más eficientes energéticamente. En cualquier caso, siempre podemos tomar la decisión a nivel individual o con nuestro vecinos cuando se trate de reformar una azotea o tejado antiguo o si nos planteamos la construcción de una nueva vivienda más sostenible. Los beneficios de los espacios naturales en la ciudad para nuestra salud no son nada desdeñables, destacando una reducción del estrés y un estado de ánimo más positivo. Resulta muy inspiradora la posibilidad de crear nuevos espacios verdes en las azoteas que podrían utilizarse como bonitos lugares de encuentro comunitario, donde crear otros lazos entre vecinos, organizar fiestas de barrio, mercadillos y otras iniciativas beneficiosas para la comunidad.

 

 

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About the author
Hola! me llamo Elsa y soy bióloga especialista en Bioquímica y Biología Molecular. Me gusta caminar por la Tierra como lo haría por el vientre de mi madre, con infinito respeto y amor. Soy una apasionada de la fitoterapia y aromaterapia, la bioconstrucción, la agricultura ecológica, las energías renovables y los movimientos sociales que luchan por un mundo más justo. Intento vivir una vida más sostenible mientras sueño con la autosuficiencia alimentaria y energética, aunque soy consciente de que mi huella aún es grande. Actualmente compatibilizo mi labor en Opción Bio con mi pasión por la salud y la cosmética ecológica en Alter Eco (www.altereco.es) Podéis contactar conmigo aquí: elsa@opcionbio.es

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