¿Por qué consumir café de comercio justo?

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Tras el petróleo, el café es la materia prima que mueve más volumen de negocio en cualquier parte del mundo. El consumo mundial de café se mueve alrededor de los cien millones de sacos al año y la práctica totalidad de los beneficios que genera este negocio van a parar a empresas multinacionales del Norte. Sólo cinco de estas empresas (Kraft, Suchard, Nestlé, Procter&Gamble, Sara Lee y Tchibo) compran casi la mitad de los granos de café que se consumen en el mundo y generan beneficios de billones de dólares. Sin embargo, las grandes multinacionales y sus intermediarios pagan a los pequeños productores unas cantidades tan escasas que no cubren las necesidades básicas de les familias productoras  y en muchos casos, están por debajo del coste de producción.

El precio del café

El precio del café, fijado en las bolsas internacionales de los países del Norte, ha caído un 70% desde el año 1997 y en el 2002 se llegó a los índices más bajos de los últimos 30 años.

La paradoja es que los pequeños productores de café tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas mientras los consumidores cada día pagan más por una taza de café.

Las empresas transnacionales y organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han presionado durante años para que los países del Sur dediquen la práctica totalidad de su superficie de cultivo a productos para la exportación en detrimento de cultivos tradicionales para alimentar a la población autóctona.

Un ejemplo de estas políticas son las que se aplicaron en Vietnam, incrementando considerablemente su superficie de cafetales sacrificando bosques, cultivos autóctonos, poniendo en peligro los sistemas naturales de retención de agua, utilizando grandes cantidades de fertilizantes y pesticidas químicos y provocando un rápido agotamiento del suelo.

Los principales productores se sitúan entre los países del Sur, algunos de los cuales dependen casi exclusivamente de la exportación de café, como en  Rwanda y Burundi en los que representa alrededor de un 70% de sus ingresos.

La mayor parte de los pequeños productores de café no están organizados, viven en zonas aisladas, no disponen de infraestructura para vender directamente su producción en los mercados locales y desconocen los mecanismos de fijación de precios del café. Este hecho provoca que dependan completamente de intermediarios locales. Muchos productores están actualmente en proceso de construcción de estructuras organizativas, productivas y comerciales capaces de influir positivamente en las condiciones de vida de sus comunidades y hacerse un espacio en las redes internacionales de distribución de café, gracias a su propio esfuerzo y al apoyo de organizaciones que han impulsado propuestas como las del Comercio Justo.

7 razones para consumir café de Comercio Justo

1.    Tenemos información sobre las organizaciones de pequeños productores y la garantía de que se ha elaborado en condiciones dignas.

2.    Se acuerda con las organizaciones un precio por el café que permite cubrir los costes de producción e invertir en el desarrollo de las comunidades.

3.    Se da soporte a los grupos cafeteros para dar fuerza a las estructuras de su organización favoreciendo relaciones comerciales a largo plazo.

4.    Se eliminan intermediarios innecesarios y se establecen relaciones comerciales más directas con las organizaciones productoras.

5.    Se obtienen cafés respetuosos con el medio ambiente que a menudo se cultivan en pequeñas propiedades boscosas.

6.    Se favorece la diversificación productiva para garantizar la alimentación de familias y la venta en los mercados locales.

7.    Se basa en otra forma de relación comercial, solidaria, justa, participativa y responsable que da un trato preferente a los más desfavorecidos.

Si queréis profundizar en el tema, os recomendamos la película documental “Oro Negro”, que podéis ver en este enlace: “Oro Negro”

Fuente: Setem

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About the author
Hola! me llamo Elsa y soy bióloga especialista en Bioquímica y Biología Molecular. Me gusta caminar por la Tierra como lo haría por el vientre de mi madre, con infinito respeto y amor. Soy una apasionada de la fitoterapia y aromaterapia, la bioconstrucción, la agricultura ecológica, las energías renovables y los movimientos sociales que luchan por un mundo más justo. Intento vivir una vida más sostenible mientras sueño con la autosuficiencia alimentaria y energética, aunque soy consciente de que mi huella aún es grande. Actualmente compatibilizo mi labor en Opción Bio con mi pasión por la salud y la cosmética ecológica en Alter Eco (www.altereco.es) Podéis contactar conmigo aquí: elsa@opcionbio.es

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