Tendencias ecológicas en aeronáutica

CO2

El aumento del tráfico aéreo a nivel mundial en los últimos años debe hacernos reflexionar acerca de cuál es la huella ecológica resultante de dicha actividad y cómo podemos disminuirla. La industria aeronáutica debe buscar nuevas fórmulas para reducir su gran impacto ambiental y los ciudadanos podemos aportar mucho a través de unos hábitos de consumo y ocio responsables. El impacto medioambiental de la industria aeronáutica, se debe tanto a las emisiones de gases contaminantes como a la contaminación acústica. Para reducir el impacto ambiental es necesaria investigación y el diseño de motores, sistemas y materiales más eficientes que ahorren combustible y que permitan usar fuentes de energía alternativas.

En la cumbre aeronáutica Aerodays 2011, celebrada el pasado mes de Abril con el título “Innovación para una aviación sostenible” se presentó  el programa tecnológico europeo Clean Sky (Cielos limpios). Su objetivo es reducir  para 2020 un 50% en emisiones de dióxido de carbono, un 80% en las de óxidos de nitrógeno y un 50% en el ruido, respecto a los niveles de 2000.

Motores eficaces y ecológicos

El consorcio aeronáutico europeo EADS  ha presentado en el Salón Aeronáutico de Le Bourget 2011 su Proyecto ZEHST (siglas en inglés de Transporte de Alta Velocidad Cero Emisiones), un avión hipersónico de cero emisiones de CO2. Los motores para el despegue funcionarán con bioturbosina a base de algas y cuando se llegue a la altitud de 5000 m, el aparato utilizará 3 motores criogénicos, similares a los de un cohete, que funcionarán con hidrógeno y oxígeno, por lo que “son totalmente limpios y no emiten más que vapor de agua”. Cuando asciende hasta la estratosfera, a una altura de 23 km se encienden los reactores que llevarán al avión a altitudes de 32 km y alcanzará velocidad de crucero prevista de 5.000 km/hora. Volando sobre la atmósfera y utilizando biocombustible para el despegue inicial, se evita la explosión supersónica y la contaminación por las que el Concorde era conocido y podrá enlazar de París a Tokio en 2,5 h.  Los pasajeros de ZHEST no necesitarán entrenamiento para volar, pues alcanzará una aceleración máxima de 1,2 G. Para el aterrizaje, el piloto cortará los motores y comenzará su descenso planeando antes de poner en marcha los motores clásicos del aparato.

Parece una buena alternativa, pero existen algunos inconvenientes para que sea considerado una opción a los modelos contaminantes actuales:

  • Uno de los inconvenientes es su precio, un billete de ida y vuelta costará alrededor de 6.000 euros con lo que se convertiría en un medio de transporte excluyente para la mayoría de la sociedad.
  • Otro posible inconveniente es que su uso excluiría los transportes de mercancías ya que un factor importante de su eficiencia y funcionamiento es un peso muy ligero.

EADS también presentó en el Salón Aeronáutico de Le Bourget un nuevo concepto de  propulsión eléctrica, denominado VoltAir, con el que se busca eliminar las emisiones contaminantes de dióxido de carbono durante los vuelos. El proyecto aspira a crear nuevas baterías que sirvan para alimentar los motores eléctricos supraconductores de nuevas aeronaves, diseñadas y creadas para ser totalmente sostenibles para con el medio ambiente.

Biocombustibles

El tema de los biocombustibles es controvertido. El problema de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la industria aeronáutica no es encontrar la tecnología para producir los biocombustibles, sino las grandes extensiones de tierra necesaria para el cultivo de biomasa de una forma sostenible. No tiene sentido deforestar selvas vírgenes para el cultivo de palma o caña de azúcar necesarias para generar dichos biocombustibles. Además del problema de la deforestación, hay que considerar el factor social clave de la actual crisis alimentaria, ya que los cultivos energéticos pueden competir y sustituir tierras dedicadas anteriormente al cultivo de alimentos.

La mejor opción pasa por la racionalidad, ya que determinados cultivos como el de algas y la salicornia, no requieren tierra fértil deforestada para crecer y tampoco agua dulce. Otro cultivo que puede ser interesante es la Jatropha (Jatropha curcas) ya que puede crecer en cualquier tipo de terreno, requiere muy poca agua y es resistente a las sequías. No necesita de fertilizantes, ni tampoco de pesticidas, y se trata de un árbol que puede llegar a vivir 40 años capturando dióxido de carbono.

 

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About the author
Hola! me llamo Elsa y soy bióloga especialista en Bioquímica y Biología Molecular. Me gusta caminar por la Tierra como lo haría por el vientre de mi madre, con infinito respeto y amor. Soy una apasionada de la fitoterapia y aromaterapia, la bioconstrucción, la agricultura ecológica, las energías renovables y los movimientos sociales que luchan por un mundo más justo. Intento vivir una vida más sostenible mientras sueño con la autosuficiencia alimentaria y energética, aunque soy consciente de que mi huella aún es grande. Actualmente compatibilizo mi labor en Opción Bio con mi pasión por la salud y la cosmética ecológica en Alter Eco (www.altereco.es) Podéis contactar conmigo aquí: elsa@opcionbio.es

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